En este sketch, Lito entra en pánico cuando descubre que su reel no ha recibido ni un solo “like”. Convencido de que el algoritmo lo ha condenado al fracaso digital, dramatiza el fin de su carrera como influencer… de sofá.
Carmen, con su ironía habitual, le recuerda que quizá el problema no sea el algoritmo, sino la obsesión por la aprobación de los demás.
Entre bromas y pullas, el diálogo acaba dejando una pequeña reflexión: crear, expresarse y disfrutar debería ser más importante que perseguir corazones en una pantalla.
