Lito decide ponerse romántico… pero con ayuda tecnológica. Le pide a la inteligencia artificial que le escriba un poema para Carmen y el resultado es un despliegue de versos digitales, procesadores enamorados y algoritmos apasionados.

Carmen, entre el asombro y la ironía, no tarda en cuestionar si el amor también viene con botón de enviar automático.

 

Una escena divertida que juega con la tecnología y el romance para recordarnos algo esencial: por muy avanzada que sea la inteligencia artificial, la autenticidad humana sigue siendo insustituible. ✨