Lito cree que algo extraño está ocurriendo con Alexa. Cada vez que le da una orden, la asistente virtual parece responder con desgana, sarcasmo o directamente haciendo lo contrario de lo que le pide.
Mientras él está convencido de que la inteligencia artificial se ha cansado de aguantarlo, Carmen le demuestra que el verdadero problema no está en la tecnología, sino en sus modales.
Una escena rápida y divertida que juega con las nuevas tecnologías y las costumbres de siempre, recordándonos que las buenas maneras siguen siendo la mejor herramienta para conseguir lo que queremos.
