Lito se viene arriba usando filtros en una foto… hasta el punto de volverse irreconocible. Lo que empieza como un intento de “mejorar” su imagen acaba en un caos digital donde ni él mismo sabe quién es.

Carmen, con su bisturí de sentido común, elimina los filtros de un plumazo y le devuelve a la realidad.

 

Una escena rápida, absurda y muy actual sobre la obsesión por la perfección… y el pequeño detalle de no perderse a uno mismo por el camino.

 

Lección: A veces, menos filtros y más tú.